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Discursos y Comunicados de prensa

12.05.2006

Discurso de apertura del Canciller Federal Wolfgang Schüssel en la Cumbre UE-ALC, Viena, 12 de mayo de 2006


 

Señoras y Señores Presidentes,

Señoras y Señores Presidentes de Gobierno y Ministros

Señoras y Señores,

 

Me complace enormemente poder saludarlos con motivo de la apertura de la Cuarta Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, Latinoamérica y el Caribe. Esta Cumbre es seguramente uno de los encuentros más importantes y significativos, que han tenido lugar en Viena, en el marco de nuestra Presidencia. Me alegro de poder contar con una respuesta tan positiva a nuestra invitación a venir a Viena. ¡Bienvenidos!

 

Ante todo deseo manifestar la esperanza de que el buen espíritu que ha reinado ayer durante nuestra reunión de clausura para la preparación del documento final de esta Cumbre nos acompañe también en la discusión de hoy. De acuerdo con este consenso nos podemos concentrar realmente en la esencia de nuestras conversaciones políticas. Me complace saludar, además de  los Jefes de Estado y de Gobierno y Ministros de Relaciones Exteriores de los 60 estados participantes en el proceso birregional, al Presidente de la Comisión Europea, Sr. Jose Manuel Barroso y a los miembros de la Comisión Europea que lo acompañan y al Alto Representante y Secretario General del Consejo, el Sr. Javier Solana.

 

Saludo asimismo especialmente al Presidente de México, el Sr. Vicente Fox, con el que he compartido la presidencia de esta Cumbre. Mis homólogos de Turquía y Croacia Sr. Recep Tayyip  Erdogan y Sr. Ivo Sanader han respondido a mi especial invitación. Estos países son ya candidatos a la adhesión y les he pedido que participen en esta reunión de apertura.

 

Las relaciones entre nuestras regiones se generan no solamente a través de los gobiernos, sino también a través de numerosas organizaciones e instituciones. He invitado a algunas de ellas a participar en la presidencia como invitados especiales y me alegro muchísimo de que hayan acudido. Valoramos en gran medida su contribución al desarrollo ulterior de nuestras relaciones birregionales y confiamos que en el futuro continúen por la senda ya iniciada. Esta Cumbre presenta dos particularidades en relación con las Naciones Unidas. Esta es la primera vez que este encuentro tiene lugar en una ciudad que a la vez es sede de las Naciones Unidas. Por eso, nos alegramos particularmente ya que esta es la primera vez que un Secretario General de las Naciones Unidas participa en una Cumbre de la Unión Europea, Latinoamérica y el Caribe. ¡Le doy la calurosa bienvenida al Secretario General Sr. Kofi Annan!

 

Estaremos todos de acuerdo de que los países que se encuentran aquí reunidos constituyen los más fuertes y comprometidos impulsores del sistema de las Naciones Unidas. Europa, Latinoamérica y el Caribe adhieren a un multilateralismo moderno y orientado hacia el futuro, tal y como se manifiesta en la reforma de la ONU, impulsada en gran parte por ambas regiones. Y esto debe continuar, no solo en el presente sino también en el futuro. Si miramos en forma retrospectiva hacia la primera Cumbre de junio de 1999 en Río de Janeiro, cuando habíamos lanzado este proceso ¿cuál había sido la base común a partir de la cual aspirábamos a construir nuestro futuro?

 

Europa comparte con Latinoamérica y el Caribe valores, tradiciones, un punto de vista humanístico del ser humano y de la sociedad. Nos sentimos llamados a velar juntos porque los derechos humanos, la tolerancia, la apertura y el pluralismo también tengan existencia en el plano internacional, que no sean palabras huecas, que sean vividos como una realidad. Abogamos porque el trabajo conjunto entre nuestros grupos de Estados sea visto también por otras regiones como un ejemplo a seguir. En Río hablábamos por primera vez de una colaboración estratégica y nos hemos propuesto alcanzar dos metas esenciales:

 

La primera, una cooperación birregional, en la que nos preguntamos: ¿qué podemos hacer juntos como regiones, en qué aspectos nos podemos ayudar recíprocamente? La segunda pregunta: ¿cómo podemos actuar en forma más efectiva en el plano multilateral? y ¿dónde podemos actuar realmente aunando nuestras fuerzas ante cuestiones globales?

Hoy, después de siete años y habiendo tenido lugar otras dos cumbres y 20 reuniones de funcionarios expertos trabajamos en estrecha colaboración y, por supuesto, juntos en muchos campos, que en Río fueron considerados, tratados y conversados con mucha cautela. Pero nos debemos preguntar de manera crítica si realmente hicimos todo lo que podríamos haber hecho. La respuesta es no. No se hizo todo lo que se pudo. En este sentido la Cumbre de Viena no debe caer en una retórica hueca o arrogante, sino ser un encuentro de trabajo que sirva también para mejorar nuestra propia labor.

 

Las Cumbres desarrollan a menudo una dinámica propia. Su verdadera importancia radica y quizá, no solamente en que los representantes al más alto nivel político dedican algunas horas a realizar un intercambio de opiniones. Sin duda existe mucho más detrás del impresionante efecto multiplicador que implica una Cumbre. Cuando convocamos una Cumbre, garantizamos que ambas regiones se ocuparán conjuntamente de las cuestiones en forma sistemática y regular.

Garantizamos que tendrán lugar reuniones preparatorias y que se tomarán decisiones lo antes posible sin la presión de los plazos que existe en una Cumbre. Asimismo imprimiremos los documentos con extrema exactitud en los que se reflejará dónde nos encontramos y hacia dónde queremos dirigirnos juntos.

 

Cuando hace dos años formulé en Guadalajara la invitación para la Cumbre que tendría lugar en Viena durante nuestra Presidencia del Consejo de la Unión Europea, no pude suponer el gran interés que podría despertar en Latinoamérica, en el Caribe y en toda Europa la realización de este encuentro en Austria. Esto no relaciona solamente con los aparatos de gobierno, la burocracia, los Ministros de Relaciones Exteriores, sino que va mucho más allá. Me alegro sobre todo por el extraordinario interés de los medios de comunicación acerca de Latinoamérica, el Caribe y los desarrollos económicos y políticos en dicha zona. Y por las innumerables reuniones preparatorias que tuvieron lugar no solamente a escala de ministros y funcionarios sino también con participación de ciudadanos y de la sociedad civil en sentido amplio, las ONG, Universidades, iglesias e instituciones culturales.

Existe un auténtico interés por la otra región, su cultura, su forma de vida y una impresión elocuente que refleja este interés es la realización de una cumbre alternativa, que tiene lugar, al mismo tiempo que nuestro encuentro de hoy, a pocos kilómetros de aquí. Aún si a los gobiernos no les parece bien lo que se habla o discute en ese encuentro, debemos considerar con seriedad el compromiso de los participantes en dicho encuentro y estudiaremos con atención todo lo que nos sea comunicado, dado que expresan preocupaciones, necesidades, esperanzas y orientaciones que no pueden pasar inadvertidas.

 

Durante la preparación de este encuentro nos hemos ocupado en forma intensiva de las regiones. La Comisión de la Unión Europea ha publicado desde hace diez años nuevas comunicaciones al Consejo y al Parlamento Europeo sobre Latinoamérica y el Caribe. Los Ministros de Relaciones Exteriores han formulado conclusiones finales de gran envergadura. El Parlamento Europeo,  cuyo Presidente el Sr. Josef Borrell saludo calurosamente, ha presentado una posición completa. Si comparamos todos estos documentos se refleja el gran interés de Europa y de la Unión Europea por Latinoamérica y el Caribe y el «sí» que expresamos por la consolidación futura de nuestras relaciones.

 

Como Ustedes saben, la Presidencia austríaca del Consejo Europeo ha logrado un acuerdo sobre las previsiones financieras hasta el 2013. El Parlamento ha desempeñado un papel especialmente constructivo que merece mi mayor agradecimiento. Dicho acuerdo nos permite demostrar que no tenemos solamente buenas intenciones sino que además podemos presentar hechos concretos. En lo que respecta a nuestra relación birregional creo que es importante que tengamos el valor de considerar nuevos campos de interés. Esto no es siempre tan fácil. Un tema conduce a otro, y así sucesivamente y hacia muchas direcciones, a menudo existen grandes diferencias. Debemos resolverlas en una relación de amistad y colaboración. Estoy satisfecho de que después de Guadalajara se hayan discutido algunos nuevos temas, la cohesión social, pero especialmente interesante es el tema de la energía o de la migración. Por cierto, no tenemos todos la misma opinión al respecto, pero es muy valioso, cuando los socios están dispuestos a escuchar, a estar atentos y curiosos con respecto al parecer de los demás. Nuestra Cumbre es la primera que no tiene lugar en Latinoamérica o en la península ibérica. Pienso que en eso radica la probabilidad de éxito. Una buena cumbre en Viena debería demostrar que toda la Unión Europea toma parte en la colaboración con Latinoamérica y el Caribe, que esa colaboración no se limita únicamente a los Estados de Europa en los que se habla español o portugués, que naturalmente tienen una función de liderazgo en esas relaciones, que por supuesto son la puerta que abre la comunicación con la región, sino que otros países, como nosotros, también están interesados en esa colaboración

 

Por primera vez se celebrará paralelamente al encuentro político, una Cumbre de la empresa. Tuve la impresión, en las últimas reuniones celebradas en Madrid y Guadalajara, que todavía podemos ampliar esta dimensión y confío en que la primera Cumbre de la Empresa UE-LSI sea un éxito. La reunión concluirá con un breve informe y la aprobación de un documento final sobre el que no voy a entrar en detalles en este momento. Creo que es un documento equilibrado y me gustaría mucho agradecerles a los ministros de Relaciones Exteriores y a los altos funcionarios de ambas partes el gran esfuerzo realizado durante meses hasta ayer.

 

Finalmente, no hemos agradecido la riqueza imaginativa hace dos años de nuestro anfitrión mejicano con el nuevo modelo de organización. Por primera vez se reunieron tres grupos de trabajo simultáneamente entorno a tres mesas de trabajo en las que debatían grupos pequeños formados por 20 Jefes de Estado y de Gobierno. Esta forma ha sido eficaz y seguiremos con ella.

 

Deseo concluir este encuentro con una declaración optimista. La Unión sabe a través de diversos canales que Europa, se centra mucho en sí misma, que estamos muy ocupados en temas como la ampliación o la nueva Constitución y que a menudo dejamos de lado las relaciones exteriores. No nos tomamos muy en serio esta crítica, que mayormente está justificada.

 

Creo, que con la Cumbre de hoy y con las reuniones de mañana con las subregiones y con cada uno de los países, podremos dar el acento al tema de las relaciones exteriores, acento que quedará subrayado por la amplia participación de un gran número de Jefes de Estado y de Gobierno de ambas regiones. En este sentido tengo al gran honor de declarar la apertura de nuestro Cuarto encuentro de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, Latinoamérica y el Caribe.

 

 

 

: 13.05.2006